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El Recetario de la Familia — comparte la receta de tu familia cubana | CubanFoodMarket

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Un libro que escribimos entre todos

El Recetario
de la Familia

Cada familia cubana guarda una receta que no está escrita en ningún libro. Ayúdanos a salvarla.

Gracias.

Tu receta ya es parte de la isla. La guardamos con las demás — y pronto sabrás de nosotros.

La tradición

Toda cocina cubana tenía dos libros de cocina

El primero estaba en la gaveta: un ejemplar gastado de Cocina al Minuto, de Nitza Villapol. Durante cuarenta y seis años — de 1951 a 1997, uno de los programas más largos de la historia de la televisión — Nitza le enseñó a cocinar a toda una isla. En la abundancia, y también en el Período Especial, cuando enseñó a hacer los platos de siempre casi sin nada. Fue la Julia Child de Cuba, y su libro todavía vive, ajado y subrayado, en miles de cocinas cubanas a los dos lados del mar.

El segundo libro no se compraba en ninguna parte. Era la libreta — el cuaderno donde tu abuela escribía a mano las recetas que de verdad importaban. Con sus medidas que no tenían sentido («un poquito de esto»), sus notas al margen, su letra. Ese libro no se imprimía. Se heredaba.

¿Sabías que…?

Durante el Período Especial de los años noventa, Nitza Villapol volvió a salir en televisión para enseñar a cocinar los platos tradicionales con lo poquito que había. La cocina cubana nunca ha sido solo sabor — siempre ha sido memoria, ingenio y resistencia.

La invitación

La receta que existe solo en la memoria

Toda familia tiene una. Los frijoles que solo a tu mamá le salían. El flan con el secreto que nunca quiso decir. El plato que no es un plato — es una persona. Y el día que se va quien lo sabía hacer, la receta se va con ella… a menos que alguien la escriba.

Estamos construyendo un recetario para toda la diáspora: las recetas que nunca llegaron a un libro. Añade la de tu familia — o, si no te acuerdas de las medidas, añade el recuerdo. Lo guardamos igual. La isla se escribe entre todos.

La libreta de la familia

Escribe como escribía ella — con tus medidas, tus palabras, tus recuerdos. No tiene que ser perfecto. Tiene que ser tuyo.

Guardamos tu receta y tu correo con cariño. Nunca los vendemos ni los compartimos. Te puedes salir cuando quieras.

¿No sabes por dónde empezar?

Cierra los ojos y vuelve a esa cocina

  • ¿Cuál era el plato de los domingos?
  • ¿Qué se cocinaba en Nochebuena que no se cocinaba el resto del año?
  • ¿A qué olía la cocina de tu abuela un sábado por la mañana?
  • ¿Cuál es el plato que nadie en la familia ha podido volver a hacer igual?
  • ¿Qué te mandaban a buscar a la bodega cuando eras niño?

Lo que pasa después

Tu receta se queda en la isla

Las recetas que recibamos se van sumando al recetario, acreditadas a tu familia y a tu pueblo. Algunas las cocinará Tía Cary. Y cuando publiquemos el capítulo de tu pueblo, serás de los primeros en saberlo. Esto no es una lista de correo — es una mesa larga, y te estamos guardando un puesto.